Siempre me pregunto el motivo que nos lleva a querer que los otros modifiquen su manera de vivir. No soportamos las diferencias, nos destabilizan por completo. Intentamos que los demàs actuen como mejor nos parezca, siguiendo nuestras normas y creencias. Nos movemos en un mundo dictatorial, incluso sin vivir en dictadura. Tenemos nuestros tiranos personales, esos que se estiman con mucha màs moral para darnos directivas.
Somos criticados por todo y por todos, nada de lo que hacemos està correcto y nos insitan a cambiarlo. Pensamos erroneamente y tenemos que adoptar los pensamientos ajenos. Para nuestros tiranos esto es una obligacion y no podemos escapar a ella.
La sociedad quiere que seamos oveja de rebaño, automatas que siguen una unica linea de conducta. Esto engendra orgamos extraordinarios en los mediocres que se autocanonizan. En realidad nuestro tiranos, nuestros profesores de la moral son gente frustradas, acomplejadas. Buscan borrar estos detalles impartiendo lecciones de civismo a los que andan por la vida sin grandes alardes. Quizas esos seres normales, los que se mantienen en silencio, encierran sublimes cualidades. Rasgos màgicos no visibles pero que corren a raudal.
Las comunidades criticadas: homosexuales, los de piel negra, los ateos, los creyentes, los libres de mente...!Todos!; esconden tesoros, esconden fuerzas, esconden intelecto. Ellos, son los que saben luchar. Ellos saben lo que es la vida, la han conocido desde esa misma lucha.
Son la gente que hacen, en realidad a una sociedad.
No son lideres aquellos que se pasan el tiempo lanzando palabrejas sin fundamento. No son ejemplos aquellos que predican las buenas acciones quedandose en el mismo sitio siempre. En el sitio de la comodidad y de las facilidades.
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